En los árboles cerca de casa veo mangos. Anuncian una dulce
cosecha. Aunque ahora son pequeños, verdes y agrios. No todo en mi
vida es dulce desde principio hasta el fin. Muchas cosas importantes
y extraordinarias, empiezan de una manera muy simple y ordinaria. La
naturaleza nos recuerda, que hay un tiempo, entre la siembra y
cosecha, entre la flor y la fruta. Este tiempo, no es un tiempo
perdido, no es la espera pasiva. Ese tiempo se llama – crecimiento.
También a mí me toca crecer, para ser más dulce en la vida, y
tener una vida más dulce y sabrosa.
Feliz domingo de dulce crecimiento.

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