lunes, 27 de octubre de 2014

El Frescor

El rostro de Leticia era como un espejo, que reflejaba su alma. No solo su alma, sino también lo que pasaba a su alrededor. A veces había nubes del cansancio y tristeza, pero éstas desaparecían, empujadas por el viento de la alegría. Su rostro se volvía más bello, durante sus paseos matutinos. Cuando el aire fresco con los primeros rayos del sol, reflejaban la belleza del universo. Ella era parte de la belleza, era la belleza. Ventila tu rostro, no permitas que los pensamientos negativos, nublen y oscurezcan tu vista, tu belleza.

Feliz lunes de frescor.

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