Tengo una felicidad que vivo y otra por vivir, así como puedo
tener una tristeza que vivo y otra por vivir. En frente de mi
alegría, está mi tristeza. Cuando a una de ellos miro de frente, a
otra le doy la espalda. Claro que no siempre de nosotros depende lo
que tenemos frente a nuestros ojos, pero si depende en lo que
queremos detener la mirada. La vida nos permite el lujo de las
elecciones, lo que viene después con el tiempo, son las
consecuencias de ellas.
Feliz viernes de mirar de frente.

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