miércoles, 15 de abril de 2015

LLuvia y besos

Desde que era niña le gustaba la lluvia. Lo que a otros resultaba desagradable, les ponía tristes y melancólicos, a ella la llenaba de alegría. Se imaginaba, que la lluvia estaba llena de ternura de aquellos besos y caricias, que sabía que existen, que esperaba recibir de sus padres, pero ellos nunca llegaron a tener tiempo para dárselos. La lluvia le daba, lo que otros le negaron. Eran las únicas caricias inocentes que ha conocido, muy diferentes a las otras de las que tenía que huir tantas veces. Por eso cuando llovía, salía afuera cerraba los ojos y recibía todo el amor del mundo. Lo absorbía con cada poro de su piel. No guardes to cariño dalo y cuelga en las gotas de la lluvia.

Feliz miércoles de cariño

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