Marcelo
cuando tenía hambre, buscaba la comida hasta encontrarla. Dejaba
todo a un lado, necesitaba saciar su hambre y eso fue in-negociable,
sin eso no era capaz de funcionar bien. Pero así actuaba no solo
cuando se trataba de la comida. Cuando tenía hambre de encuentro con
sus amistades, no descansaba hasta conseguir encontrarse con ellos y
compartir. Eso le permitía vivir como un hombre satisfecho. Procura
saciar los hambres que alimentan tu cuerpo y tu espíritu, que al
final forman una totalidad inseparable. Lo
que no se alimenta se debilita. Lo que es débil, es vulnerable, no
resiste presiones ni tensiones. Si
todo alimentas bien – estarás bien.
Feliz
viernes de alimentarse.
No hay comentarios:
Publicar un comentario