No
se acordaba de muchas palabras, pues ella nunca fue de largos
discursos. Sentía que un gesto vale más que muchas
palabras.
En las miradas transmitía el amor y la paz. Con una mirada, fue
capaz de llamar atención y advertir sobre un peligro. Con ella sabía
expresar la aprobación y el
rechazo.
Sus hijos y sus nietos entendían, lo que decían sus ojos, ella
siempre
fue
atenta a ellos, recibiéndolos y despidiendo con esa mirada que
gritaba amor. Sé atento a las miradas, a veces descubren lo que
ocultan las palabras. Suelen ser el preámbulo de un consejo, de una
advertencia o de una confesión.
Feliz
martes de miradas.

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