Sorprende su capacidad de esconder lo bueno. Por fuera parecía una
persona tosca, fría que huía del cariño y la amistad. Los que lo han conocido
opinaban otra cosa. Puede ser que carecía del don de atraer a si a las
personas, pero los que tenían tiempo y paciencia para sentarse con él en el
silencio y aguantar el nerviosismo que nos empuja a hablar sobre cualquier cosa
para huir del silencio que según ellos incomoda, disfrutaban de una
conversación que iba apareciendo como olas del mar trayendo cosas nuevas a la
orilla de la conversación. Lo que nos pasa con las personas pasa con las casas.
Algunas tienen una linda fachada. Llama atención por su belleza su atractivo,
pero desconocemos el patio trasero que nada tiene que ver con lo que vimos de
frente. Más bien parece una clara negación de la belleza para fuera. Por otro
lado hay casas que no llaman mucha atención por su fachada pero esconden un
jardín un patio trasero que está lleno de belleza cuidado armonía que permite
sentarse a gusto y disfrutar. No juzgues gente por las fachadas date tiempo de
conocer sus jardines y patios traseros. Ahí se esconde la auténtica belleza y
riqueza que tenemos que somos.
Feliz lunes de descubrir lo interior.

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