miércoles, 15 de enero de 2020

La prudencia

Hace tiempo se le había olvidado la prudencia. Abogaba siempre a su libertad y su valor. Decía lo que quería y donde quería. Por la misma razón decía lo que no debía en lugares donde nadie quiso escuchar. No porque lo que decía no era cierto sino porque para cada cosa hay momento y lugar. De eso siempre se encargaba la prudencia. Cuidaba los tiempos y los espacios. Respetando que cada cosa tiene su tiempo y su lugar. Para que el mensaje sea claro y llegue bien a sus destinatarios hay que cuidar estos detalles. A veces lo que queremos decir es tan importante que no podemos mezclarlo con todo usando las redes. No hagamos de lo que es importante valioso personal, una mercancía más, un objeto de consumo desechable. Cada cosa tiene su tiempo y espacio y a veces para poder decirla bien se necesita guardar silencio, para que las palabras que se va a decir suenen bien con toda la claridad y fuerza. Sé prudente en tu vida cuando la situación lo amerita.
Feliz jueves de prudencia.

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