Muchos eran los sentimientos que
la invadían cuando se encontraba con la gente con enfermedades y
discapacidades. El más antiguo que antes aparecía como primero era
la lástima. Lo de pobrecitos, que humillaba e impedía otros
sentimientos y actitudes. La lástima en vez de ayudar y acercar
aísla y paraliza más que la misma discapacidad o enfermedad. La
gente que lo vive ya está consciente de sus problemas y
dificultades, pero no quiere que sea lo único que se ve en ellos.
Quieren que se les considere como personas. Puede ser que algo falta,
pero queda todo lo demás, todos los dones y capacidades que tiene
uno. La lástima limita y hace que solo vemos las faltas no vemos las
riquezas los dones y a la hora de la verdad no vemos a las personas.
No permitas que la lástima te limite tanto y secuestre tu mirada
haciéndola tan parcial.
Feliz
miércoles de mirada plena.

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