Todos tenemos nuestras prioridades. Muchas razones para defenderlas y
hacer todo lo posible para esforzarse en cumplirlas. Al inicio del año es bueno
revisar y refrescar esta lista de prioridades. Ver qué tenemos en ella por qué razón
y en qué lugar de la lista las tenemos. ¿Es algo razonable, posible en cumplir?
o simplemente la lista de los buenos deseos. Las prioridades para ser lo que
dice su nombre pueden ser en el primer lugar, por su urgencia, y por su
importancia. No pueden ser demasiadas y en constante proceso de procrastinación.
Responden a cuestiones de salud propia y de la familia, cuestiones de
relaciones, bienestar, estudios y trabajos. Si algo queda lejos en los planes,
no se pone en la lista inmediata, sino como un objetivo que alcanzar. Si es
necesario y urgente entonces se pone delante. Es que no podemos olvidar el
viejo principio que lo primero es lo primero. No tener las cosas claras nos
condena a fracaso.
Feliz sábado de prioridades.

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