Laura antes tenía palabras muy afiladas, enseguida
clasificaba y juzgaba a la gente. Era muy certera en sus juicios y en
su opinión también muy justa. La gente se merecía que se les
juzgue así. Su seguridad sus certezas empezaban a trastabillar. Es
que los meandros de la vida la pusieron en diferentes situaciones tan
inesperadas, que la agarraron desprevenida. Aunque le costaba
reconocer, necesitaba de otros. Ahí sus certezas sus juicios de
pusieron a prueba. Es que los buenos resultaron no ser tan buenos
como esperaba, ni los malos tan malos como pensaba. Sé más prudente
en los juicios, la vida los va a corregir, los pondrá a prueba.
Feliz Domingo de prudencia.

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