El mundo en que vivimos nos acostumbra a cuidar lo nuestro,
descuidando lo que es de todos. Ansiamos tener y al conseguir lo
deseado, lo protegemos con todas las fuerzas. Vivimos entre dos
ansiedades, de no tener lo que queremos y de perder lo que ya
tenemos. La ansiedad nos endurece, ciega, insensibiliza a otros, al
grado de estar juntos pero separados. Cada uno como una tortuga
cargando en la espalda su mundo. Hay que tener cuidado para que el
caparazón que estamos construyendo, no nos aleje, ni haga
insensibles a la presencia de otros.
Feliz Domingo de sentir presencia de otr@s.

No hay comentarios:
Publicar un comentario