Esperanza se sentía desilusionada, tantas veces ha
esperado cosas buenas en su vida, y estas nunca llegaban. Escarbando
en el pasado descubría todas sus frustraciones. Sentía, que carecía
totalmente de la virtud que indicaba su nombre. Le parecía que nada
nuevo la puede tocar. El problema era muy sencillo, Esperanza
esperaba la felicidad siempre en el mismo lugar. Nunca hizo un paso
para salir a su encuentro. La felicidad no insiste. No se puede
esperarla con las puertas de tu corazón cerradas. Sal afuera y
respirala, está en el aire que te rodea.
Feliz domingo de puertas abiertas.

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