sábado, 29 de noviembre de 2014

Quietud

Roberto llegaba a los sábados con el firme propósito de no hacer nada. Después de una semana tan agitada, merecía un descanso. Acostumbrado a levantarse temprano, no aguantaba mucho en la cama. Al salir a buscar su sillón preferido, siempre encontraba algo que mover, ordenar o limpiar. El camino que parecía tan corto, se hacía tan largo. Y cuando por fin su cuerpo se sentaba, empezaba volar la mente, dando mil vueltas a los diferentes asuntos y problemas. Sentía que su “no hacer nada” lo cansaba mucho. Aunque sea una vez por semana, busca la total quietud, para calmar tu cuerpo y tu alma.

Feliz sábado de quietud.

No hay comentarios:

Publicar un comentario