lunes, 3 de noviembre de 2014

La Rueda de la Fortuna

La vida de Antonia daba muchas vueltas. Ella ya se sentía mareada, cada vez que intentaba hacer algo, sentía que ya era demasiado tarde. La vida no se paraba ni por un momento y la felicidad no pudo subir a su rueda. La felicidad que estaba afuera no la alcanzaba, pero la que estaba dentro daba vueltas con ella. Para no marearse tanto, hay que dejar de mirar afuera y empezar mirar adentro. Uno descubre más de lo que se podía imaginar. Ahí está toda la felicidad que necesitas y puedes compartir.

Feliz Lunes de Compartir.

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