Eva buscaba la felicidad a su medida. Nada extravagante.
Coleccionaba los instantes de sus largos paseos. Muchas veces tenía
la sensación de que en el horizonte el cielo y la tierra se
encuentran y se besan, tal vez era un beso fugaz, pero siempre un
beso. Para Eva la felicidad era eso, la capacidad de encuentro, la
posibilidad de estar juntos, aunque sea por un instante. Así como
caminando se mueve la linea del horizonte, así se mueve nuestra
felicidad. Mientras más avanzamos, más se expande. No te limites.
En la vida siempre algo dejamos para siempre detrás de nuestra
espalda, pero al dejar algo, nos acercamos a algo nuevo. La vida nos
quita y nos da. Acepta sus regalos. Para Ti siempre hay más.
Feliz martes de ensanchar los horizontes.

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