jueves, 8 de enero de 2015

Poniendo la mesa

En la casa de Magda delante de la puerta del comedor, había una percha en la que todos colgaban sus trabajos pendientes, sus prisas aceleradas y sus rencores frescos. Es que su mesa no era muy grande y todo eso no cabía en ella. Entre plato y plato cabían palabras y brazos. Los teléfonos quedaban en silencio y los corazones se ponían a todo volumen. Teniendo la mesa pequeña, dejaba en ella lo esencial, lo que realmente alimenta. Todos estaban lo suficiente cerca para sentir su presencia, su cercanía. Nadie sentía austeridad, al contrario todos admiraban la abundancia. Pon en tu mesa lo que alimenta el cuerpo y el espíritu.

Feliz Jueves de alimentar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario