La Tía Amarguiña tenía un don indiscutible. La
naturaleza, la doto con un poderoso detector de problemas y
desgracias que estaban por venir. Antes de que la gente se daba
cuenta, que tiene problemas, la tía ya lo sabía. Bueno para decir
la verdad, la gente a veces no tenía problemas, pero la Tía les
encontraba algunos de su gran surtido que tenía siempre a la mano.
Luego al demostrándoles lo mal que estaban, ella generosamente a
todos consolaba. Solo así, se sentía bien, importante y útil. Se
sentía muy incomoda, hasta ofendida, si sus familiares y amigos se
negaban a reconocer sus problemas y recibir su consuelo. Siempre en
la vida se encuentra gente que vive pendiente de las vidas ajenas
para así no tener que mirar su propia. Viven buscando grietas en una
roca sólida. Anunciando catástrofes que no llegan. No permitas que
alguien te amargue algo, sin que to mismo lo vivas, conozcas. Date
la oportunidad de una agradable sorpresa.
Feliz Lunes de mirar con tus propios ojos.

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