Le gustaba mucho observar el desarrollo
de los acontecimientos. Tomaba una cómoda posición y una buena
distancia de esta manera nada la salpicaba. No parecía protagonista
sino un simple espectador que desde las gradas aplaude y anima y a
veces protesta viendo en desarrollo de los acontecimientos, pero no
toma sobre sus hombros la responsabilidad no quiere participar
activamente. Algunos dicen que la vida es un gran teatro y nosotros
somos los actores. Cada uno de nosotros ocupa un lugar específico y
tiene su propio papel. No puede delegar su responsabilidad a los
demás. Es bueno observar el escenario de la vida, pero también hay
que participar en él. La vida no solo pasa delante nuestros ojos,
también pasa en nosotros. No perdamos el tiempo.
Feliz martes de participación.

No hay comentarios:
Publicar un comentario