En un pueblo del sur en la primavera, en
la Pascua, la gente va a sus huertas a sacudir los árboles para que
se despierten y puedan dar buenos frutos en este año. Muchas veces a
todos no nos vendría mal una pequeña sacudida, para que se nos
caigan los restos de invierno de un sueño adormecido que nos
paraliza e impide a ser activos. Seguro que cada persona tiene
diferentes cosas de las que debería de sacudirse para que no pesen
tanto, para que no limiten, no impidan la vida, la libertad. Después
de sacudir hay que esperar un poco para que se vea los primeros
frutos de una vida más despierta, de una vida que tiene más Vida en
su vida. No solo se trata de producir frutos se trata de vivir más
conscientes de despiertos como las plantas en primavera que esperan
los primeros rayos del sol para despertar y empezar un nuevo ciclo en
su vida. Dejémonos sacudir un poco y despertar.
Feliz Domingo de Pascua de la
Resurrección.

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