El abuelo Gustavo tenía una extraña costumbre de
marcar el inicio de cada camino que empezaba, trabajo que hacía. Sus nietos que
lo observaban un día no aguantaron la curiosidad y le preguntaron por qué lo
hacía. Él dijo que era para no perderse y tener un punto de referencia, siempre
poder regresar a él y saber cuánto camino ha recorrido. Si no marcamos bien el
inicio perdemos la perspectiva olvidamos donde estuvimos y como han empezado
las cosas, lo que muchas veces nos impide a seguir. Cuando las cosas se vuelven
complicadas, nos gana la monotonía, la rutina, invade el sinsabor en la vida,
la relación, el estudio, o el trabajo, es bueno tener el punto de inicio para
poder regresar a él y ver qué fue los que nos hizo empezar, cual fue la fuerza,
cuales los motivos, sueños proyectos o ilusiones. Cuánto hemos recorrido y que
ha quedado de aquello. Ahí en el punto de inicio se puede volver a buscar para
recuperarlos e ir adelante.
Feliz lunes de regresara inicio.

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