Han
bajado las temperaturas y ella ha sentido mucho frío. No lo aliviaba
ni la ropa que ha comprado ni el nuevo sistema de calefacción que
estrenaba este invierno. El frío no venía del aire sino de las
palabras dichas o calladas de las miradas perdidas llenas de
indiferencia y gestos forzados que parecían por los restos de los
sentimientos que aun lo comprometían reconocerse. Han perdido la
atención en sus conversaciones, los detalles que antes les hacían
desear fiestas y encuentros. Todo esto provocaba que la sensación
del frío dentro, superara la de fuera. Para cambiar se necesita
poco. Una miraba, un abrazo, una sonrisa, unas palabras de cariño,
porque todo eso expresa la cercanía y cuando hay cercanía
desaparece el frío. Ten cuidado para que tus actitudes provocadas
por la rutina, el cansancio o el descuido no introduzcan la distancia
que aumente la sensación de frío. Que no se congelen los corazones.
Feliz
sábado sin frío ni distancia.

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