Todos
quieren pasar estos días bien. Bien se vuelve sinónimo de
cómodamente. Nada malo hay en eso. Lo que pasa que a veces no se
sabe lo que hace falta. Tenemos un sillón cómodo frente de la
chimenea en donde hace frío o en una buena sobra en donde hace
calor, y a pesar de todo eso sentimos mucha incomodidad. Es que
incomodan, miradas, gestos, palabras y silencios, puede incomodar la
presencia de alguien igual que la ausencia. Es bueno descubrir que es
lo que me incomoda hoy, estoy a tiempo para cambiar las cosas antes
de que termine el año y empezar el nuevo confortablemente sin la
molesta sensación de incomodidad que es capaz de echar a perder
incluso el mejor momento de estos días festivos.
Feliz
viernes sin incomodidad.
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