Le
han dicho tantas cosas y lo peor de todo en casi todas ha creído. El
problema que lo que decían a veces era contradictorio y cada una de
las cosas que le han dicho la intentaban a moldear. Se clavaba en
ella como un cincel y a golpes de críticas le arrancaban pedazos de
su ser de lo que antes era y por miedo ha dejado de ser. No sabía
enfrentarse a sus palabras de ellos con sus propias palabras pues
solo conseguía que aumenten presiones. Si guardaba silencio temía
que lo pueden tomar como aceptación, pues el que calla otorga.
Necesitaba esta pequeña almohadilla de autoconfianza que provoque
que las palabras pierdan su filo de cincel y puedan ser escuchadas
sin dolor. Tú puedes hacer que no te duelan tanto.
Feliz
miércoles de quitar el filo a las palabras.

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