Cambian muchas cosas y parece que
es la realidad de la vida. Como dice la canción “Cambia todo
cambia” pero dentro de todos estos cambios nunca se debería perder
la esencia. Para no cambiarla, primero hay que conocerla bien,
revisar y repensar. Que a veces como dice la misma canción cambia lo
superficial pero también lo profundo. Lo que no debe cambiar es lo
que nos da fuerza, ilusión, identidad. El amor no debe cambiar, pero
debe ir transformándose conforme se transforman las personas en él
implicadas. No podemos acelerar ni retrasar los cambios. Corren y
cambian nuestros cuerpos, pero nuestros espíritus se quedan atrás,
pues no se dejan arrastrar por las prisas de cada día. Date tiempo
para vivir y asimilar los cambios sin miedo de no reconocerte en el
espejo. Sé flexible, pero cuida tu esencia.
Feliz sábado de cambios.

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