El mundo no para viajar por el
espacio y ella tiene miedo de salir de su casa. Sumergida en un viaje
no se atrevía participar en el otro. Es mucho que nos perdemos al
renunciar de la inmensidad de universo. La tenemos cruzando la puerta
de nuestra casa o detrás de la ventana. Empieza en el momento en que
damos un paso para vivir a todo pulmón con los ojos bien abiertos y
viviendo la inmensidad con toda su piel. Cuando nuestros espacios en
los que nos movemos son pequeños los problemas que tenemos parecen
tan grandes pues nos ocupan mucho del espacio que tenemos, que
nosotros por decisión propia limitamos. Ahora si salimos los
problemas que tenemos no desaparecerán por obra de magia pero los
empezaremos ver en justa proporción con el mundo que nos rodea. El
mundo pequeño problemas muy grandes, el mundo grande problemas más
pequeños, o por lo menos nosotros con más espacio y posibilidades
de dar les vuelta y verlos mejor y para saber qué tal de grandes son
en realidad.
Feliz sábado de la inmensidad del
mundo.

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