Si
no es ahora ya no es. Era tan impaciente que hasta su impaciencia la
molestaba porque decía que por culpa de ella todo se atrasaba.
Estiraba las hojas de las plantes para que crecieran más rápido.
Muchas de ellas se rompían no aguantando tanta tensión y al final
por falta de hojas se secaba la planta. La comida se quemaba con
tanto fuego tanto calor al que la sometía. El agua se derramaba de
cada botella, de cada recipiente que intentaba llenar, porque lo
quería hacer con demasiada prisa. Trata de no caer en esta trampa de
constantes prisas. Una cosa es tratar de hacer algo rápido
aprovechando el tiempo otra muy distinta perder la paciencia y apurar
todas las cosas en nuestra vida, no respetando los tiempos y procesos
naturales. No tengas tanta prisa no vas a vivir más. Al contrario
vas a olvidar lo que es la vida por tener prisa y no tener tiempo ni
de sentir ni de pensar.
Feliz
miércoles sin prisa.

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