Hasta hace poco fue un tipo muy
abierto, de amplios conocimientos e intereses. Lo que pasa que tanto
pluralismo alrededor, le removía sus seguridades. No tenía mucha
certeza, no estaba convencido como se debería posicionar. Él estaba
acostumbrado a tener la razón y si él la tenía no la podía tener
otro que pensaba diferente. Empezaba el proceso de cerrazón y de la
radicalización. El proceso de escuchar una sola campana, de hacer
afirmaciones que no reconocían valor de nadie que no sea de su grupo
de sus convicciones, mirando con sospecha cualquier crítica
cualquier otro punto de vista. Practicaba el arte de repetir frases
hechas, abandonando por completo el arte de reflexionar, pensar
discutir deliberar. Parece que con eso se podría sentir más seguro,
pero al mismo tiempo se volvía mucho más pobre y mucho menos libre.
Nadie posee la verdad en su totalidad y todos pueden enriquecer a los
demás con sus aportaciones aunque no tenemos que compartir sus ideas
es bueno conocer su punto de vista para reelaborar y renovar el
nuestro.
Feliz martes de escuchar y
aceptar a otras opiniones.

No hay comentarios:
Publicar un comentario