Otra vez el frío nos
encoge. Nos escondemos en nuestros propios brazos. Buscando cada
grado de calor. Igual nos encogemos, cuando tenemos miedo. Intentando
defender lo que más apreciamos, lo que tenemos dentro. Parece, que
la agresión dirigida hacia cuerpo, más que el cuerpo, golpea el
alma. Las heridas por dentro, se curan mucho más lentamente, que las
por fuera.
Miedo paraliza, miedo
endurece, miedo ata y ensordece. Cuando hay mucho miedo, se bloquean
todos los accesos al corazón.
Protegerse de frío parece
ser más fácil. Ponemos un poco de ropa. Nos abrigamos, tomamos algo
caliente. Protegerse de miedo, resulta mucho más difícil. El único
abrigo disponible y eficaz, es el abrazo de la persona amada, que nos
da seguridad y detiene toda agresión. Si tienes miedo de algo o de
alguien, dilo a una persona amada, no te cierres, ni en tu soledad,
ni en tu dolor.
Feliz Viernes de Abrazos
No hay comentarios:
Publicar un comentario