Estas sentado, acostado,
viajas o caminas, durante el trabajo o a la hora de descanso... No
existe ningún repelente, que te proteja de la invasión de Dudas.
Tan pequeñas y tan insistentes como solo ellas saben ser. Crecen
infladas por cada; “tal vez es cierto”. Te pican como mosquitos,
transmiten la desconfianza. Ya no sirve disimular que aquí no pasa
nada. Mejor usar la pomada de la sinceridad sobre las ronchas que se
forman. Había sido que las dudas que no le temen
a nada, ni a nadie, tienen miedo, sienten horror a dialogo sincero.
Unico remedio que las espanta y te proteje.
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