Hoy íbamos a tener El
Desfile en Naranjito.
Abrí la puerta y me di cuenta que frente a mi casa desfilan; los pensamientos, las sonrisas y los suspiros, todos al ritmo del tambor del corazón. A paso firme y con un ritmo contagioso desfila la felicidad. Aplaudida por unos criticada por otros. Ella no se achica ni se inmuta, frente a las miradas envidiosas de la tristeza y del rencor. Detrás va la alegría tirando los confetis de sonrisas y pétalos de cariño, que suavemente tocan a los reunidos, penetrando hasta en el corazón más duro y iluminando el rostro más tenso. Solo de mi depende si les acompaño. Invito al desfile de los sentimientos.
Abrí la puerta y me di cuenta que frente a mi casa desfilan; los pensamientos, las sonrisas y los suspiros, todos al ritmo del tambor del corazón. A paso firme y con un ritmo contagioso desfila la felicidad. Aplaudida por unos criticada por otros. Ella no se achica ni se inmuta, frente a las miradas envidiosas de la tristeza y del rencor. Detrás va la alegría tirando los confetis de sonrisas y pétalos de cariño, que suavemente tocan a los reunidos, penetrando hasta en el corazón más duro y iluminando el rostro más tenso. Solo de mi depende si les acompaño. Invito al desfile de los sentimientos.
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