En estos días de frío,
te tengo presente más que nunca, mi querida y fiel Soledad. En
muchas ocasiones, fuiste mi única compañía. Te diste tiempo, para
estar conmigo de día y de noche. En tiempo de
enfermedad y con buena salud. Me serviste de
paño para secar las lágrimas y esparcías en el aire todos los
suspiros. A veces me molestaba contigo, te querría sacar de mi casa.
Deseaba que te fueras lejos de mi. Tú solo me mirabas con tu mirada
sabia y paciente, cuando pataleaba, hacía berrinche, como un niño
malcriado. Mucho tiempo me hacía sordo a tu invitación para que
dialogue conmigo mismo. Que me conozca mejor. No entendía, que
primero hay que conocerse, para poder conocer a los demás. Uno tiene
que reconciliarse con uno mismo, estar en paz, con su soledad, para
poder tener buenas relaciones con los demás. Si no lo hago caigo en
peligro de proyectar en ellos mis fobias, mis frustraciones. Culpando
a otros por mis sentimientos, mis dolores, mis tristezas. Ahora
cuando ya nos conocemos y aceptamos, con más claridad veo muchas
cosas. Así que gracias a Ti mi Soledad ahora tengo más compañía.
Me soporto y me soportan.
Gracias a Tod@s
por hacernos compañía a mi a mi Soledad. Alivio
para los que sufren calores en el norte, un poco de calor a los que
pasamos frío en el sur.
Feliz Martes de
Autoconocimiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario