Cuando tus ojos miran mis
palabras, mis palabras te miran los ojos.
Mientras más profundo
entras en el texto. Más el texto entra en tu alma.
Los dos se buscan, se
necesitan. Se sonríen, se suspiran.
Cuando tú dormirás las
palabras se buscaran, las unas a las otras, para encontrarse en una
frase, que leerás al día siguiente.
Las palabras no se
terminan en la pantalla. Siguen viviendo en tus suspiros y sonrisas.
Se irán soñando
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