Me toca planchar la ropa.
Entre camisas y toallas, encontré unas Penas. Arrugaras y
despeinadas. Parecen medio mustias, pero están ahí. Intentaba
ignorarlas pero por más vueltas que daba, aparecían como manchas.
Les puse una loción de esperanza y deje asolear un rato. Perdieron
su intensidad de mustias pasaron a secas, pero no desaparecieron de
todo. Hasta que recibí una visita, que me distrajo y permitió
olvidar mis penas. Al comparar que otros tienen las suyas, las mías
ya no me molestaron tanto. Y cuando las miro también me doy cuenta,
que mis penas resaltan la belleza del resto de las cosas que
encuentro. La plancha de paciencia les quita lo áspero y se vuelven,
más suaves, más llevaderas.
Feliz Jueves de Planchar
las Penas
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