miércoles, 11 de diciembre de 2013

Amasando

Esmeralda se pasó la mitad de su vida acumulando cosas y angustiándose, que había tantas, que le faltaban. Aunque la mayoría de las cosas que tenía a lo sumo usaba dos o tres veces al año, querría tener más. Según ella le iban a facilitar la vida, permitirán hacer todo más rápido. Veía los anuncios e innumerables catálogos buscando felicidad y paz aunque sean postizas. No encontraba más que promesas con increíbles descuentos. Le prometían entrega inmediata a domicilio, robando la paz y la capacidad de disfrute, pero eso ya es otra historia. Las cosas que compramos a veces nos alejan y mutilan sensaciones que dan sabor a la vida

Feliz Miércoles de amasar la felicidad con la mano.

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