Las certezas de Andrés,
después de tanto remiendo, mucho más se parecían a dudas que a
certezas, aunque él no las reconocía ni las bautizaba para darles
una identidad. Convencido de que sabe, de que tiene razón, de que a
estudiado y nadie le va a decir que... Perdía el encanto y se
inmunizaba a las sorpresas que trae la vida. Sembraba afirmaciones
tajantes, sentencias indiscutibles y todo eso se quedaba estéril,
alejado de la realidad. Medio molesto Andrés se sentaba en la
sombre de su casa para remendar un poco las certezas. Sin reconocer
nunca que se ha equivocado. Ni se imaginaba que útil en la vida, es
tener unas cuantas dudas que le mantienen despierto y en la constante
búsqueda...
Feliz Viernes de Búsqueda
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