viernes, 13 de diciembre de 2013

Mirando

Felipe miraba mucho. Miraba la tele, el diario, la pantalla de su celular. Le apasionaba el fútbol, seguía cada movimiento de los jugadores, conocía de memoria sus historiales y equipos en los que jugaron. Mucho alimento para un par de ojos... El día se hacía demasiado corto para mirar todo. No le alcanzaba tiempo para mirar los rostros, mucho menos los ojos de los que amaba. Lo que no miras lo ignoras. Claro que quedaba el cariño, pero bajo un velo, que cubría los detalles cada vez más ignorados. Después de un tiempo aparecían las primeras sombras de tristeza.

Feliz Viernes de Mirar los Rostros.

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