domingo, 1 de diciembre de 2013

Esperando

Desde que era niño, Emiliano aprendió a esperar. Esperaba a que regrese Mamá o a que regrese Papá. Que le traigan un regalo, que le hagan la comida. Al final de cada espera hubo un premio. Así que Emiliano esperaba, a veces lo hacía de malas ganas, a veces con toda su fuerza. Procuraba no distraerse, ni ocuparse en otras cosas, porque tenía que esperar. Sentado cómodamente miraba como corre frente a él, el arroyo del tiempo, lleno de pequeñas y grandes felicidades que nadan como peces. Todo a alcance de la mano de Emiliano, pero él no sacaba nada pues seguía esperando. Creía que la felicidad está hecha a su medida, y no que él la tienía que hacer, crear, buscar, conquistar.

Feliz Domingo de buena pesca de Felicidad.

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