sábado, 14 de diciembre de 2013

Escucha

Alfredo no decía muchas palabras. La verborrea nunca lo afectaba, pero cuando hablaba, a cada palabra le ponía un sentimiento, como un jinete que cabalga sobre un caballo bronco. Los sentimientos llegaban así al corazón de los que lo escuchaban. Se sorprendían, porque descubrían, que dentro de este hombre tan tranquilo y pacifico por fuera, había tempestades. Y como no estamos acostumbrados a escuchar silencios, las pocas palabras que decía parecían tan cargadas de sentimientos. Es bueno sentarse un fin de semana, no solo para hablar, sino también para escuchar nuestros silencios.

Feliz Sábado de Escucha.

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