Karina cazaba las sonrisas que en su casa se le
negaban. Cada día se escapaba a la casa de sus viejos vecinos que se reían con ella
a los brazos abiertos. A cada palabra, a cada recuerdo le hacían
cosquillas para sacarle más sabor y alegría. Soplaban a cada una de sus pequeñas alegrías haciéndola
crecer. Como sus ojos no eran como antes, a cada cosa la miraban más
de cerca y con más tiempo, sintiendo más que viendo muchos
detalles. Su casa se llenaba de mariposas que se posaban en
algunas cosas sin motivo sacándoles carcajadas.
Feliz Lunes de Sonrisas.
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