miércoles, 4 de diciembre de 2013

Felicidad Inquieta

La felicidad de Maribel saltaba todo el tiempo. Cuando ella se daba cuenta de que estaba en un lugar, la felicitad ya saltó a otro lugar. Así Maribel se pasaba los días persiguiendo su felicidad. La querría estable, domesticada, no tan imprevisible y andariega. La felicidad no le hacía caso y andaba a su gusto y a su ritmo. Un día Maribel encontró su amiga de infancia, que tenía en su casa, su felicidad encerrada y domesticada. Viendo a su amiga sentada todos los días en su sillón, aburrida y apagada, Maribel suspiro con alivio y agradecimiento. Su felicidad tan inquieta la mantenía ocupada, activa, viva, siempre con nuevos desafíos y sorpresas. La vida tiene sabor cuando siempre esteras algo nuevo y no te asusta el cambio.

Feliz Miércoles de Felicidad inquieta.

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