domingo, 8 de diciembre de 2013

La Madre

Aunque la vida lo ha llevado por distintos caminos, siempre al final regresaba al mismo puerto. En algunos momentos se sentía invencible, se jactaba de su fuerza, la soberbia lo volvía sordo y ciego. Abatido por los errores más grandes que su orgullo regresaba a la Madre, que con amor y paciencia recogía los pedazos de sus sueños, de lo que quiso ser y no fue, les soplaba tanto cariño que se unían en un nuevo proyecto con todas las garantías de éxito. No importa la edad la caricia de la Madre siempre hace milagros. Cura, consuela, anima y sobre todo esparce amor.

Feliz Domingo de una caricia de la Madre de Caacupé

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