domingo, 29 de junio de 2014

Los Domingos

Los domingos tenían un sabor deferente en la vida de Lupita. Siempre parecían anclados entre el pasado, que se iba despacito, como sus abuelos y el lunes, que saltaba impaciente, como un perrito que quiere salir de paseo con su dueño. Los domingos la unían al resto de la Familia, que andaba dispersa, el resto de la semana. Tenían sabor al chocolate y se llenaban de colores, como el tianguis de su pueblo. Eran días especiales de sentarse en la mesa sin prisa, de vivir la experiencia de la comunidad, lo que quiere decir, sentir y descubrir, que siempre somos más de lo que pensamos y nos parecemos más de lo que solemos suponer. Eran como los toques de bajo, que marcan ritmo, a la música de la vida, para toda la semana.



Feliz Domingo de sentirse Familia.



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