Hace tiempo,
que el respeto, se mudó a otra parte. Ellos sin respeto, perdieron
la tranquilidad. El tiempo de descanso para la mayoría, era tiempo
de fiesta para unos pocos, y estos pocos tenían en nada, el
cansancio de la mayoría. Con miedo salían a la calle, inseguros de
poder caminar, pues otros con sus vehículos de dos y cuatro ruedas,
se han adueñado de todos los espacios. También de los que eran
reservados para los transeúntes. Hasta su fe se sintió expulsada de
sus espacios, pues entre gritos y burlas, era difícil orar. Tenían
miedo de iniciar una relación amorosa, pues no se respetaban, ni
palabras dadas, ni promesas hechas. El mundo, en él que vivían, se
asfixiaba, por falta de respeto, al medio ambiente. Respeta a otros,
respeta a la naturaleza. Una pequeña palabra hace grande la
diferencia y permite vivir en armonía uniendo diversidades.
Feliz Martes
de Respeto.
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