Era su abuelo
quien dijo, que la prisa mata a la gente, que él que va despacio –
siempre llega. Claudia tomó la decisión de pasar por la vida sin
prisa. No fue tarea fácil. En la casa su Mamá la apuraba
constantemente para que haga cosas rápido, pues tenía tanto en la
cabeza. Sus maestros, con su famoso; “¿A ver quién termina
primero?” la criticaban por lenta, incluso hasta la castigaban. A
su alrededor siempre se premiaba a los que hacían las cosas rápido
y no al los que más disfrutaban haciéndolas. La prisa nunca será
sinónimo de amor y entrega. Dale tiempo a cada persona, a cada cosa,
a cada sentimiento. El mundo seguirá girando igual, aunque no tengas
prisa.
Feliz Lunes
sin prisa.
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