Judith en sus
despertares, se adelantaba a la luz del sol. La oscuridad, no la
asustaba, ni era obstáculo, para empezar el día, pues su sonrisa
iluminaba más, que el fogón, que tenía que avivar cada mañana.
Luminosa por fuera, luminosa por dentro. No siempre fue así. Antes
sus despertares parecían tormentas. Eran llenas de quejas y
reproches. Una enfermedad que la ató por un tiempo a la cama y
obligó a estar consigo misma, le mostró algo doloroso y
preocupante. Es que no se aguantaba. ¿Cuando una no se aguanta a si
misma, como quiere que otros la aguanten? Decidió empezar por calmar
las tormentas de cada mañana para tener paz el resto del día.
Sonreírse por dentro para tener sonrisas por fuera. Así se iluminó
su mundo.
Feliz Lunes
sin Tormentas.
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