No daba más, ya se cansó y decidió
poner el punto final a esta relación. Por más que intentaba en el
nombre de amor mejorar las cosas esas iban empeorando. Tenían
momentos maravillosos en los que el amor se sentía por los cuatro
costados. Ilusionada bajaba la guardia y ahí llegaban las feroces
peleas en las que ella siempre ha tenido culpa de todo real e
imaginario. Ella reconocía que no era ni inocente, ni intachable. No
era ninguna “mosca muerta” también tenía su carácter, por eso
intentaba hacer todo lo posible que las cosas funcionen, pero éstas
no funcionaban. El día de su separación en la puerta de la casa le
dijo algo que a él lo dejo helado: “Hoy te libras de mí y ya no
me tendrás que aguantar, pero jamás te librarás de ti mismo y
tendrás que aguantarte el resto de tu vida”. Eso nos pasa a todos,
hay personas que tal vez tenemos dificultades de soportar, pero lo
que más difícil nos resulta soportar somos nosotros mismos, pues
estamos “condenados” a estar en nuestra propia compañía los 24
horas durante toda la vida. Acéptate y quiere tratando siempre de
mejorar siendo persona abierta a otros y sus sugerencias, y podrás
vivir bien contigo y con los demás.
Feliz sábado de aceptación.

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