Las despedidas tienen amargos y dulces
sabores. En poco espacio del tiempo caben muchos sentimientos
palabras gestos y miradas. Se conservan bien la memoria por causa de
las lágrimas saladas y sal siempre fue muy buen conservante.
Tratamos de decir muchas palabras callando muchas más que se quedan
dentro solo los suspiros profundos señalan su existencia. Las
miradas se llenan de gratitud, el corazón palpita, late de una
manera diferente. Uno está obligado de empacar las cosas, pero no
puede empacar a su vida entera en unas maletas, por eso los ojos, el
corazón, la memoria, como una caja fuerte encierran lo más valioso.
Uno no sabe, si yéndose no se queda y quedándose no se va. Se lleva
y se deja al mismo tiempo. La vida nos une hace caminar juntos y nos
conecta para siempre. Los unos participamos de la vida de los otros y
todos de la vida del mundo escribiendo nuestras historias
particulares y una historia común.
Feliz domingo de despedidas.

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