Era una verdadera experta en la procrastinación. Su
después estaba tan lleno de cosas que no cabía nada más y estaba obligada de
hacerlas ahora mismo. Le asustaban las consecuencias de tanta inmediatez, pero
en vez de ser tan malas como esperaba eran buenas, positivas, ahorrándole
muchas tensiones e inconveniencias de la larga espera que ya formaba parte de
su vida. Ocurre con frecuencia que cuando demasiado procrastinamos las cosas el
futuro se nos llena de cosas pero se nos vacía de la gente, porque las cosas pueden
esperar y permanecer inmóviles durante mucho tiempo, las personas no. La gente
está en el constante movimiento, vienen y van. No esperes su ausencia para
darte cuenta de la importancia de su presencia. No difieras demasiado las cosas
porque la vida es ahora y las personas que quieres están aquí, aunque pueden
estar a miles de kilómetros, te puedes comunicar con ellas. Si lo dejas para
después te alejas de ellas aunque vivan bajo el mismo techo.
Feliz sábado sin procrastinar.

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