Nadie le ha dicho hasta dónde puede
amar, por eso amaba así, sin poner límites. No le llegaban los
argumentos acerca de la racionalidad y la utilidad, ni advertencias
de los peligros que corría al entregarse así. Siempre algo podía
suceder y ese algo podría doler mucho. No le importaba correr el
riesgo, decía que prefiere lágrimas de quien ha hecho algo y se ha
equivocado de las de quien no ha hecho nada y llora frustrado. Una
buena dosis de cariño curaba todas las heridas que la soledad había
dejado. No le interesaban otras oportunidades, si no sería capaz de
aprovechar las que tenía ahora entre sus manos. El riesgo de cada
paso recompensa el camino recorrido. El camino que nos puede acercar
o alejar dependiendo de la dirección tomada. Siempre después del
que ya parecía el último paso, aparece otro antes ignorado.
Mientras late el corazón no existe ningún impedimento para seguir
amando y caminando.
Feliz lunes de amor y camino.
Feliz día de los trabajadores y las
trabajadoras.

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